EL BIEN Y EL MAL

                          

                            El Bien y el mal

 

     En un artículo del mes de Octubre de mi blog titulado el

Reino de Dios y el Reino de Satanás tiene como subtítulo el Bien y el Mal    

     Allí dejamos enunciado que para distinguir el uno del otro había que concurrir a las epístolas de San Pablo, libros muy poco leídos por los católicos, que conocen más los evangelios, pues sobre ellos predica el Sacerdote dominicalmente.

      Es importante recordar  permanentemente que somos  cuerpo (carne) y Espíritu (alma) y estamos en este mundo carnal para salvar el alma. Ella es la eterna, lo otro, todo pasa, nace, crece, vive y muere; así sucesivamente. Esto siempre.

     El alma no la vemos y puede ser por eso que nos despreocupamos de ella. Con mayor razón para los que no creen .

     Todas las ciencias están hechas para buscar la verdad del cuerpo y del mundo, su desarrollo, perfección, y llevarnos por un camino a la felicidad terrenal.

     Las religiones, por el contrario, existen para buscar la verdad del alma, su desarrollo, su perfección y llevarnos a un territorio espiritual, que llamamos cielo, pero dejando una inmensa huella en la tierra, porque son los valores del alma los que nos dan un rostro de persona humana y hacen historia. El alma es eterna, no es transitoria como la vida  terrenal, pues a la inversa, terminada la vida biológica con la muerte, desaparece el cuerpo.

      La muerte  jamás ha sido vencida, salvo por el Pescador de Galilea, que resucitó en gloria y majestad, para los creyentes.

     Es difícil para las mentalidades materialistas  entender o aceptar  una religión basada en un Hombre-Dios que existió hace dos mil años allá por Jerusalén, y que murió totalmente masacrado, torturado,  todo esto por amor a los hombres, mejor decir al género humano.

     Todo su evangelio está basado en el Reino de Dios. Que El lo instaura con su primera venida, al cual llama a todos los hombres y mujeres, sin distinción de raza, de pobreza o riqueza, o  pecadores o  santos. Todos pueden llegar a Reino de Dios siguiéndolo a El.

      Ahora bien, para distinguir el bien del mal, debemos guiarnos  o por la carne o por el espíritu. Hay dos caminos y debemos elegir el de la carne que sabemos  nos llevará al Reino de Satanás, o el del Espíritu, que nos lleva al Reino de Dios.

      Como decíamos en el articulo citado debemos conocer a San Pablo que es clarísimo y trascribimos uno de sus textos.

 

Carta de San Pablo a los Gálatas 5,18-25.

“Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Se
sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.
Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.”-

        

     Los frutos de la carne no pueden perfeccionar la carne, por el contrario nos van llevando poco apoco a la degeneración.

        El Reino de Satanás es tiniebla, es mentira, todo es falso, todo es ilusión,  y el cuerpo recibirá las peores enfermedades, pestes, Sida, estrés, cáncer convertido en pandemia, enfermedades raras situaciones a veces incurables, hasta llevarnos a la depresión y al suicidio.

       Pablo está escribiendo hace casi dos mil años, a un mundo muy diferente al nuestro, está en la actual Europa, con un gigantesco Imperio como es el Romano que domina al mundo.

      Tiene una religión politeísta, llena de dioses, buenos y malos y donde  el libertinaje sexual se parece mucho al nuestro.

       El cristianismo, en un primer momento fue conocido como los Nazarenos,  formaban parte del judaísmo y durante diez años estuvieron bajo el alero del Templo  de Jerusalén, e hicieron suyas la Ley y los profetas del Antiguo Testamento.

      Todos los apóstoles eran judíos y el peso de la enseñanza judía  no los hacía comprender que debían  llevar su doctrina al mundo entero. Por el contrario, seguían al pie de la letra su enemistad con los paganos, y justamente  no podían comprender que el Espíritu Santo también los favorecía cuando ellos se convertían.

    Estas divergencias están clarísimas en los Hechos de los Apóstoles, que en realidad es la predicación de Pablo que entendió el mensaje universal de Jesús.

     Los primeros en convertirse van a ser los griegos, pues su filosofía calzaba con las enseñanzas del Maestro de Galilea.

    Esto creó dos escuelas, la oriental y la de occidente.

    La que provenía de la vertiente judía, llena de ritualidades y ceremonias, y exigencias como la circuncisión y otras normas respecto a las comidas, vestuario, costumbres machistas, pues las mujeres no entraban al Templo, eran de segunda mano, era dirigida por El Apóstol Santiago.

     La segunda corriente es dirigida por Pablo y Bernabé.

     Pablo toma como misión todo el Imperio Romano en las partes que circunda el Mediterráneo.

     Pablo y todos los de su tiempo creen que Jesús vuelve pronto en su segunda venida, por eso hay que leer a Pablo sabiendo de ésta creencia y además que fue fariseo, por eso es el único apóstol preparado en la Ley y sus profetas.

     Han pasado dos mil años y no  ha regresado el Mesías, pues es lógico si se conocen las escrituras, Antiguo y  Nuevo testamento, pues allí se señalan los signos que deberán suceder  antes de su Segunda Venida  en Gloria y Majestad.

     Son varias las profecías y signos que dejó el Hombre-Dios llamado Jesús de Nazaret respecto de su regreso.

    La primera: que su evangelio debe estar predicado en el mundo entero. Profecía en pleno cumplimiento.

    Segunda: La Apostasía. Esto significa que debe convertirse al cristianismo gran parte de la humanidad y después de haber creado una civilización cristiana, sus miembros dejan de serlo, o sea apostatan. Otra profecía que está en pleno desarrollo.  El cristianismo creó una civilización que prácticamente ocupó dos tercios del mundo conocido, llegando a dominar todo Occidente sin contrapeso, yo diría hasta la revolución francesa.

    Serán los filósofos del siglo XIX que dejaran caer sus primeras semillas anti Fe  y de acuerdo a los artículos de este mismo blog, comienza con la pérdida  de la Fe , es la Segunda Guerra mundial.

    Tercera: El regreso del Pueblo judío a su tierra que tardó mas de mil ochocientos años.  Profecía cumplida, recién ahora en 1967 cuando vuelven a Jerusalén.

    Cuarto: Una profecía que todavía no se cumple, la conversión del Pueblo Judía a  Jesucristo.

     Quinto: La abominación de la desolación de los lugares santos.

 Respecto de esta profecía no hay un criterio único de interpretación. Algunos piensan la instalación del anticristo en el Vaticano.

     Nuestra interpretación es la transformación de lugares santos como lo fueron los cementerios, los seminarios de formación de sacerdotes, las Iglesias, Monasterios, Santuarios,  el propio Jerusalén y Vaticano cuando dejan de cumplir sus destinaciones y se transforman en lugares de Turismo o en Negocios económicos.    

     Sexto: El  sonar de la séptima Trompeta del Apocalipsis. Según mi criterio personal nos falta la quinta trompeta que es la guerra en el medio oriente entre Israel y la antigua Persia, hoy Irak  e Irán.  Esta guerra debe producirse entre los ríos Tigris y Eufrates. Su resultado doscientos millones de muertos.

   Séptimo: La aparición del Anticristo, que como siempre será difícil descubrirlo porque es hijo del padre de la mentira Satanás. De acuerdo a otras profecías, será un demonio encarnado, en paralelo a Jesús, nacerá de mujer y engañará a todas las naciones.

  Octavo: Cambios sustanciales en la Naturaleza, de regímenes de lluvias normales  de a cuerdo a las cuatro estaciones, a grandes diluvios y grandes sequías. Este cambio se está haciendo sentir a contar del año 2008. También terremotos, si bien siempre han existidos, éstos tenían  una constante científica de por lo menos 32 a 34  por cada mes, superiores a grado 6,7 Richter, Hoy han duplicado esa constante.   

   Noveno: Se volverá a los tiempos de Sodoma y Gomorra.

Este pecado se  está transformando  en virtud, y es la unión sexual entre parejas del mismo sexo. Es un pecado contra natura. Hoy día esta profecía está en pleno desarrollo en Occidente  y se han aprobado leyes permitiéndolo como algo normal el matrimonio entre ellos.

Décimo: Respecto de la Iglesia, la profecía  de la Séptima  Iglesia. O sea la de los finales de los tiempos, señala que será tibia y la vomitará de su boca. La Iglesia somos todos los cristianos bautizados, y este es un proceso en marcha, en que se está bien con Dios y con el Diablo. Especialmente el católico a su manera.

 

      Estamos en plena tiniebla, el mundo está ciego, y los signos de los tiempos no le dicen nada. Lo mismo sucedió con el Pueblo Judía cuando vino el Mesías, de nada le sirvieron las profecías de Isaías. Estos tres artículos están íntimamente unidos entre ellos y nos debieran entregar la Luz para no caer en el abismo. El demonio ya destruyó las familias, y de ser iglesia doméstica, se ha convertido  en un círculo social y transitorio.

    Tres grandes puñales han sido clavados en la familia. El divorcio, el  aborto  y el matrimonio gay. El matrimonio y la familia  es una sociedad natural, pero hoy deja de ser una institución natural para convertirla de acuerdo a los diversos intereses de las nuevas corrientes en boga.

                          

                            El Bien y el mal

 

     En un artículo del mes de Octubre de mi blog titulado el

Reino de Dios y el Reino de Satanás tiene como subtítulo el Bien y el Mal    

     Allí dejamos enunciado que para distinguir el uno del otro había que concurrir a las epístolas de San Pablo, libros muy poco leídos por los católicos, que conocen más los evangelios, pues sobre ellos predica el Sacerdote dominicalmente.

      Es importante recordar  permanentemente que somos  cuerpo (carne) y Espíritu (alma) y estamos en este mundo carnal para salvar el alma. Ella es la eterna, lo otro, todo pasa, nace, crece, vive y muere; así sucesivamente. Esto siempre.

     El alma no la vemos y puede ser por eso que nos despreocupamos de ella. Con mayor razón para los que no creen .

     Todas las ciencias están hechas para buscar la verdad del cuerpo y del mundo, su desarrollo, perfección, y llevarnos por un camino a la felicidad terrenal.

     Las religiones, por el contrario, existen para buscar la verdad del alma, su desarrollo, su perfección y llevarnos a un territorio espiritual, que llamamos cielo, pero dejando una inmensa huella en la tierra, porque son los valores del alma los que nos dan un rostro de persona humana y hacen historia. El alma es eterna, no es transitoria como la vida  terrenal, pues a la inversa, terminada la vida biológica con la muerte, desaparece el cuerpo.

      La muerte  jamás ha sido vencida, salvo por el Pescador de Galilea, que resucitó en gloria y majestad, para los creyentes.

     Es difícil para las mentalidades materialistas  entender o aceptar  una religión basada en un Hombre-Dios que existió hace dos mil años allá por Jerusalén, y que murió totalmente masacrado, torturado,  todo esto por amor a los hombres, mejor decir al género humano.

     Todo su evangelio está basado en el Reino de Dios. Que El lo instaura con su primera venida, al cual llama a todos los hombres y mujeres, sin distinción de raza, de pobreza o riqueza, o  pecadores o  santos. Todos pueden llegar a Reino de Dios siguiéndolo a El.

      Ahora bien, para distinguir el bien del mal, debemos guiarnos  o por la carne o por el espíritu. Hay dos caminos y debemos elegir el de la carne que sabemos  nos llevará al Reino de Satanás, o el del Espíritu, que nos lleva al Reino de Dios.

      Como decíamos en el articulo citado debemos conocer a San Pablo que es clarísimo y trascribimos uno de sus textos.

 

Carta de San Pablo a los Gálatas 5,18-25.

“Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Se
sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.
Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.”-

        

     Los frutos de la carne no pueden perfeccionar la carne, por el contrario nos van llevando poco apoco a la degeneración.

        El Reino de Satanás es tiniebla, es mentira, todo es falso, todo es ilusión,  y el cuerpo recibirá las peores enfermedades, pestes, Sida, estrés, cáncer convertido en pandemia, enfermedades raras situaciones a veces incurables, hasta llevarnos a la depresión y al suicidio.

       Pablo está escribiendo hace casi dos mil años, a un mundo muy diferente al nuestro, está en la actual Europa, con un gigantesco Imperio como es el Romano que domina al mundo.

      Tiene una religión politeísta, llena de dioses, buenos y malos y donde  el libertinaje sexual se parece mucho al nuestro.

       El cristianismo, en un primer momento fue conocido como los Nazarenos,  formaban parte del judaísmo y durante diez años estuvieron bajo el alero del Templo  de Jerusalén, e hicieron suyas la Ley y los profetas del Antiguo Testamento.

      Todos los apóstoles eran judíos y el peso de la enseñanza judía  no los hacía comprender que debían  llevar su doctrina al mundo entero. Por el contrario, seguían al pie de la letra su enemistad con los paganos, y justamente  no podían comprender que el Espíritu Santo también los favorecía cuando ellos se convertían.

    Estas divergencias están clarísimas en los Hechos de los Apóstoles, que en realidad es la predicación de Pablo que entendió el mensaje universal de Jesús.

     Los primeros en convertirse van a ser los griegos, pues su filosofía calzaba con las enseñanzas del Maestro de Galilea.

    Esto creó dos escuelas, la oriental y la de occidente.

    La que provenía de la vertiente judía, llena de ritualidades y ceremonias, y exigencias como la circuncisión y otras normas respecto a las comidas, vestuario, costumbres machistas, pues las mujeres no entraban al Templo, eran de segunda mano, era dirigida por El Apóstol Santiago.

     La segunda corriente es dirigida por Pablo y Bernabé.

     Pablo toma como misión todo el Imperio Romano en las partes que circunda el Mediterráneo.

     Pablo y todos los de su tiempo creen que Jesús vuelve pronto en su segunda venida, por eso hay que leer a Pablo sabiendo de ésta creencia y además que fue fariseo, por eso es el único apóstol preparado en la Ley y sus profetas.

     Han pasado dos mil años y no  ha regresado el Mesías, pues es lógico si se conocen las escrituras, Antiguo y  Nuevo testamento, pues allí se señalan los signos que deberán suceder  antes de su Segunda Venida  en Gloria y Majestad.

     Son varias las profecías y signos que dejó el Hombre-Dios llamado Jesús de Nazaret respecto de su regreso.

    La primera: que su evangelio debe estar predicado en el mundo entero. Profecía en pleno cumplimiento.

    Segunda: La Apostasía. Esto significa que debe convertirse al cristianismo gran parte de la humanidad y después de haber creado una civilización cristiana, sus miembros dejan de serlo, o sea apostatan. Otra profecía que está en pleno desarrollo.  El cristianismo creó una civilización que prácticamente ocupó dos tercios del mundo conocido, llegando a dominar todo Occidente sin contrapeso, yo diría hasta la revolución francesa.

    Serán los filósofos del siglo XIX que dejaran caer sus primeras semillas anti Fe  y de acuerdo a los artículos de este mismo blog, comienza con la pérdida  de la Fe , es la Segunda Guerra mundial.

    Tercera: El regreso del Pueblo judío a su tierra que tardó mas de mil ochocientos años.  Profecía cumplida, recién ahora en 1967 cuando vuelven a Jerusalén.

    Cuarto: Una profecía que todavía no se cumple, la conversión del Pueblo Judía a  Jesucristo.

     Quinto: La abominación de la desolación de los lugares santos.

 Respecto de esta profecía no hay un criterio único de interpretación. Algunos piensan la instalación del anticristo en el Vaticano.

     Nuestra interpretación es la transformación de lugares santos como lo fueron los cementerios, los seminarios de formación de sacerdotes, las Iglesias, Monasterios, Santuarios,  el propio Jerusalén y Vaticano cuando dejan de cumplir sus destinaciones y se transforman en lugares de Turismo o en Negocios económicos.    

     Sexto: El  sonar de la séptima Trompeta del Apocalipsis. Según mi criterio personal nos falta la quinta trompeta que es la guerra en el medio oriente entre Israel y la antigua Persia, hoy Irak  e Irán.  Esta guerra debe producirse entre los ríos Tigris y Eufrates. Su resultado doscientos millones de muertos.

   Séptimo: La aparición del Anticristo, que como siempre será difícil descubrirlo porque es hijo del padre de la mentira Satanás. De acuerdo a otras profecías, será un demonio encarnado, en paralelo a Jesús, nacerá de mujer y engañará a todas las naciones.

  Octavo: Cambios sustanciales en la Naturaleza, de regímenes de lluvias normales  de a cuerdo a las cuatro estaciones, a grandes diluvios y grandes sequías. Este cambio se está haciendo sentir a contar del año 2008. También terremotos, si bien siempre han existidos, éstos tenían  una constante científica de por lo menos 32 a 34  por cada mes, superiores a grado 6,7 Richter, Hoy han duplicado esa constante.   

   Noveno: Se volverá a los tiempos de Sodoma y Gomorra.

Este pecado se  está transformando  en virtud, y es la unión sexual entre parejas del mismo sexo. Es un pecado contra natura. Hoy día esta profecía está en pleno desarrollo en Occidente  y se han aprobado leyes permitiéndolo como algo normal el matrimonio entre ellos.

Décimo: Respecto de la Iglesia, la profecía  de la Séptima  Iglesia. O sea la de los finales de los tiempos, señala que será tibia y la vomitará de su boca. La Iglesia somos todos los cristianos bautizados, y este es un proceso en marcha, en que se está bien con Dios y con el Diablo. Especialmente el católico a su manera.

 

      Estamos en plena tiniebla, el mundo está ciego, y los signos de los tiempos no le dicen nada. Lo mismo sucedió con el Pueblo Judía cuando vino el Mesías, de nada le sirvieron las profecías de Isaías. Estos tres artículos están íntimamente unidos entre ellos y nos debieran entregar la Luz para no caer en el abismo. El demonio ya destruyó las familias, y de ser iglesia doméstica, se ha convertido  en un círculo social y transitorio.

    Tres grandes puñales han sido clavados en la familia. El divorcio, el  aborto  y el matrimonio gay. El matrimonio y la familia  es una sociedad natural, pero hoy deja de ser una institución natural para convertirla de acuerdo a los diversos intereses de las nuevas corrientes en boga.

                          

                            El Bien y el mal

 

     En un artículo del mes de Octubre de mi blog titulado el

Reino de Dios y el Reino de Satanás tiene como subtítulo el Bien y el Mal    

     Allí dejamos enunciado que para distinguir el uno del otro había que concurrir a las epístolas de San Pablo, libros muy poco leídos por los católicos, que conocen más los evangelios, pues sobre ellos predica el Sacerdote dominicalmente.

      Es importante recordar  permanentemente que somos  cuerpo (carne) y Espíritu (alma) y estamos en este mundo carnal para salvar el alma. Ella es la eterna, lo otro, todo pasa, nace, crece, vive y muere; así sucesivamente. Esto siempre.

     El alma no la vemos y puede ser por eso que nos despreocupamos de ella. Con mayor razón para los que no creen .

     Todas las ciencias están hechas para buscar la verdad del cuerpo y del mundo, su desarrollo, perfección, y llevarnos por un camino a la felicidad terrenal.

     Las religiones, por el contrario, existen para buscar la verdad del alma, su desarrollo, su perfección y llevarnos a un territorio espiritual, que llamamos cielo, pero dejando una inmensa huella en la tierra, porque son los valores del alma los que nos dan un rostro de persona humana y hacen historia. El alma es eterna, no es transitoria como la vida  terrenal, pues a la inversa, terminada la vida biológica con la muerte, desaparece el cuerpo.

      La muerte  jamás ha sido vencida, salvo por el Pescador de Galilea, que resucitó en gloria y majestad, para los creyentes.

     Es difícil para las mentalidades materialistas  entender o aceptar  una religión basada en un Hombre-Dios que existió hace dos mil años allá por Jerusalén, y que murió totalmente masacrado, torturado,  todo esto por amor a los hombres, mejor decir al género humano.

     Todo su evangelio está basado en el Reino de Dios. Que El lo instaura con su primera venida, al cual llama a todos los hombres y mujeres, sin distinción de raza, de pobreza o riqueza, o  pecadores o  santos. Todos pueden llegar a Reino de Dios siguiéndolo a El.

      Ahora bien, para distinguir el bien del mal, debemos guiarnos  o por la carne o por el espíritu. Hay dos caminos y debemos elegir el de la carne que sabemos  nos llevará al Reino de Satanás, o el del Espíritu, que nos lleva al Reino de Dios.

      Como decíamos en el articulo citado debemos conocer a San Pablo que es clarísimo y trascribimos uno de sus textos.

 

Carta de San Pablo a los Gálatas 5,18-25.

“Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Se
sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.
Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.”-

        

     Los frutos de la carne no pueden perfeccionar la carne, por el contrario nos van llevando poco apoco a la degeneración.

        El Reino de Satanás es tiniebla, es mentira, todo es falso, todo es ilusión,  y el cuerpo recibirá las peores enfermedades, pestes, Sida, estrés, cáncer convertido en pandemia, enfermedades raras situaciones a veces incurables, hasta llevarnos a la depresión y al suicidio.

       Pablo está escribiendo hace casi dos mil años, a un mundo muy diferente al nuestro, está en la actual Europa, con un gigantesco Imperio como es el Romano que domina al mundo.

      Tiene una religión politeísta, llena de dioses, buenos y malos y donde  el libertinaje sexual se parece mucho al nuestro.

       El cristianismo, en un primer momento fue conocido como los Nazarenos,  formaban parte del judaísmo y durante diez años estuvieron bajo el alero del Templo  de Jerusalén, e hicieron suyas la Ley y los profetas del Antiguo Testamento.

      Todos los apóstoles eran judíos y el peso de la enseñanza judía  no los hacía comprender que debían  llevar su doctrina al mundo entero. Por el contrario, seguían al pie de la letra su enemistad con los paganos, y justamente  no podían comprender que el Espíritu Santo también los favorecía cuando ellos se convertían.

    Estas divergencias están clarísimas en los Hechos de los Apóstoles, que en realidad es la predicación de Pablo que entendió el mensaje universal de Jesús.

     Los primeros en convertirse van a ser los griegos, pues su filosofía calzaba con las enseñanzas del Maestro de Galilea.

    Esto creó dos escuelas, la oriental y la de occidente.

    La que provenía de la vertiente judía, llena de ritualidades y ceremonias, y exigencias como la circuncisión y otras normas respecto a las comidas, vestuario, costumbres machistas, pues las mujeres no entraban al Templo, eran de segunda mano, era dirigida por El Apóstol Santiago.

     La segunda corriente es dirigida por Pablo y Bernabé.

     Pablo toma como misión todo el Imperio Romano en las partes que circunda el Mediterráneo.

     Pablo y todos los de su tiempo creen que Jesús vuelve pronto en su segunda venida, por eso hay que leer a Pablo sabiendo de ésta creencia y además que fue fariseo, por eso es el único apóstol preparado en la Ley y sus profetas.

     Han pasado dos mil años y no  ha regresado el Mesías, pues es lógico si se conocen las escrituras, Antiguo y  Nuevo testamento, pues allí se señalan los signos que deberán suceder  antes de su Segunda Venida  en Gloria y Majestad.

     Son varias las profecías y signos que dejó el Hombre-Dios llamado Jesús de Nazaret respecto de su regreso.

    La primera: que su evangelio debe estar predicado en el mundo entero. Profecía en pleno cumplimiento.

    Segunda: La Apostasía. Esto significa que debe convertirse al cristianismo gran parte de la humanidad y después de haber creado una civilización cristiana, sus miembros dejan de serlo, o sea apostatan. Otra profecía que está en pleno desarrollo.  El cristianismo creó una civilización que prácticamente ocupó dos tercios del mundo conocido, llegando a dominar todo Occidente sin contrapeso, yo diría hasta la revolución francesa.

    Serán los filósofos del siglo XIX que dejaran caer sus primeras semillas anti Fe  y de acuerdo a los artículos de este mismo blog, comienza con la pérdida  de la Fe , es la Segunda Guerra mundial.

    Tercera: El regreso del Pueblo judío a su tierra que tardó mas de mil ochocientos años.  Profecía cumplida, recién ahora en 1967 cuando vuelven a Jerusalén.

    Cuarto: Una profecía que todavía no se cumple, la conversión del Pueblo Judía a  Jesucristo.

     Quinto: La abominación de la desolación de los lugares santos.

 Respecto de esta profecía no hay un criterio único de interpretación. Algunos piensan la instalación del anticristo en el Vaticano.

     Nuestra interpretación es la transformación de lugares santos como lo fueron los cementerios, los seminarios de formación de sacerdotes, las Iglesias, Monasterios, Santuarios,  el propio Jerusalén y Vaticano cuando dejan de cumplir sus destinaciones y se transforman en lugares de Turismo o en Negocios económicos.    

     Sexto: El  sonar de la séptima Trompeta del Apocalipsis. Según mi criterio personal nos falta la quinta trompeta que es la guerra en el medio oriente entre Israel y la antigua Persia, hoy Irak  e Irán.  Esta guerra debe producirse entre los ríos Tigris y Eufrates. Su resultado doscientos millones de muertos.

   Séptimo: La aparición del Anticristo, que como siempre será difícil descubrirlo porque es hijo del padre de la mentira Satanás. De acuerdo a otras profecías, será un demonio encarnado, en paralelo a Jesús, nacerá de mujer y engañará a todas las naciones.

  Octavo: Cambios sustanciales en la Naturaleza, de regímenes de lluvias normales  de a cuerdo a las cuatro estaciones, a grandes diluvios y grandes sequías. Este cambio se está haciendo sentir a contar del año 2008. También terremotos, si bien siempre han existidos, éstos tenían  una constante científica de por lo menos 32 a 34  por cada mes, superiores a grado 6,7 Richter, Hoy han duplicado esa constante.   

   Noveno: Se volverá a los tiempos de Sodoma y Gomorra.

Este pecado se  está transformando  en virtud, y es la unión sexual entre parejas del mismo sexo. Es un pecado contra natura. Hoy día esta profecía está en pleno desarrollo en Occidente  y se han aprobado leyes permitiéndolo como algo normal el matrimonio entre ellos.

Décimo: Respecto de la Iglesia, la profecía  de la Séptima  Iglesia. O sea la de los finales de los tiempos, señala que será tibia y la vomitará de su boca. La Iglesia somos todos los cristianos bautizados, y este es un proceso en marcha, en que se está bien con Dios y con el Diablo. Especialmente el católico a su manera.

 

      Estamos en plena tiniebla, el mundo está ciego, y los signos de los tiempos no le dicen nada. Lo mismo sucedió con el Pueblo Judía cuando vino el Mesías, de nada le sirvieron las profecías de Isaías. Estos tres artículos están íntimamente unidos entre ellos y nos debieran entregar la Luz para no caer en el abismo. El demonio ya destruyó las familias, y de ser iglesia doméstica, se ha convertido  en un círculo social y transitorio.

    Tres grandes puñales han sido clavados en la familia. El divorcio, el  aborto  y el matrimonio gay. El matrimonio y la familia  es una sociedad natural, pero hoy deja de ser una institución natural para convertirla de acuerdo a los diversos intereses de las nuevas corrientes en boga.

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